domingo, 17 de julio de 2011

Apaga la tevé


Si bien, comencé disgustada el semestre por los pocos ramos que tuve directamente relacionados con mi carrera, tengo que reconocer que existieron profesores que no pasaron desapercibidos ante mis desencadenantes cuestionamientos.
Recuerdo un viernes, sentada en tercera fila en la clase de "Administración General de Empresa" nuestro profesor de apellido Rotta que de italiano no tenía nada más que esas 5 letras, ponía en el papel el tema de la legalización de la marihuana, el casamiento homosexual y el raiting que tienen los programas de farándula. El siempre mostrando una postura clara y a mi entender bastante correcta, desató el auto-cuestionamiento con la siguiente pregunta: ¿Por qué si todos estos programas de "farándula" no nos entregan nada, no traen conocimientos, ni educación y menos valores son inamovibles en la televisión nacional?. Sin duda el ancla que les pesa a este tipo de programas son el raiting permanente que han mantenido en el tiempo, según muchos la llamada -prensa rosa- es la "entretención de todas las mañanas". Ya no es novedad ver a viejas ultra-remodeladas, a estos típicos "chiquillos don nadie"salidos de realities, ex estrellas de fúltbol, modelos de cara bonita y de chorlito en su cabeza, actores dados de baja o muchos cantantes que ya no cantan en las portadas de nuestros medios de comunicación.Este tipo de difusión de información bastante popular en Europa y sobre todo en España cada vez se han insertado más en el medio noticiario de nuestro país, puedo asegurar ni ningún medio está ajeno a este básico periodismo.
De acuerdo a lo preguntado en la clase, escuché varias respuestas, unas apuntaban hacia las "nanas y dueñas de casa", según mi compañero eran ellas quienes se entretenían con estos programas debido al horario, y yo me preguntó ¿y los que dan en la tarde y en horario nocturno?. En ese momento recordé una frase que leí de un sociólogo, el hablaba de la televisión como un "medio horizontal", donde contrastaba la vida de los celebres con la vida de los comunes así, decía el, las personas comunes no veían a los celebres como personas extrañas, sino como cercanas. Otras opiniones fueron que la gente es copuchenta y le gusta ver las yayitas de los famosos. De pronto una compañera nombró el verbo "olvidar", cuando dice:
- "Las personas se olvidan de sus problemas viendo los problemas de los demás".
Hoy realmente pude confirmar esa afirmación, luego de la eliminación de Chile en la copa América, tras un sufrido partido frente a Venezuela y tras el silencio rotundo que viví en mi departamento al termino del encuentro pude notar de forma empírica que esa era la afirmación correcta. Luego del termino del partido no sabía como sacar una sonrisa en la cara de mis invitadas, así que decidí tomar el control remoto y cambiar el canal, aunque sabía que no tenía muchas opciones ya que gracias al dinero no tengo tevé-cable, en el "saping" de los no más de 5 canales nacionales, llegué a uno donde se desataron las risas, realmente no entendía nada, dos personajes dentro de un jacuzzi tomando champan, por un lado un hombre que hablaba más en "koa" que chileno y por otro lado una mujer dejándose "seducir" por aquel sujeto. Luego de ese momento pregunté a mis amigas el plan del programa, ellas me contaban que era un reality donde la mujer debía ir eliminando a los hombres de 40 o 20 años, los cuales realizaban diferentes pruebas y así ella se quedaba con uno y así copuchaban de el día anterior y del día que ellos fueron a una cita y el le quería mostrarle el calzoncillo que usaba de cábala para esas ocasiones. Yo ya analizaba la situación desde mi sitio, obviamente no la del reality sino el cambio que habían manifestado sus caras cuando pusé aquel programa y comprobando la hipótesis propuesta, demostrando que los programas de "farándula y de periodismo barato" NO ENTRETIENEN, si no que nos distraen un momento.

Sinceramente no me opongo a la "diversión" que pueden dar algunos programas de la televisión, mi oposición es al contenido de esta, que sin duda hoy deja mucho que desear. Los jóvenes del presente que tragan a diario esta cultura de la basura son capaces de memorizar toda la vida de algún farandulero pero no tienen la capacidad, ni la intriga de saber cuando fue el descubrimiento de América.

Conclusión:
Chile necesita educación pública, digna y de calidad ya que estos medios de comunicación son incapaces de entregarla. Así que chiquillos levántense apaguen el televisor y vallan por algún libro interesante.
Por último, APAGA LA TV Y PRENDE TU MENTE!

jueves, 5 de agosto de 2010

Sangre AZUL - extracto del libro.

pedazo del libro Sangre azúl..


MÁS QUE UN EQUIPO DE FÚTBOL, esto es una pasión que se lleva adentro, algo que te toca las fibras más íntimas del corazón, algo con lo que nunca voy a permitir que me agarres para el hueveo, no sé si me voy dando a entender.

Al principio eran los juegos en el barrio, las primeras fiestas, toda esa cantidad de minas que nos pescábamos juntos. Después cambiaste, después del noventa y uno te convertiste en uno de ellos, y hasta ahí llegamos juntos no más, yo no te pude seguir, tú no me pudiste seguir a mí, así es la vida.

Me acuerdo, éramos los reyes de la jarana, las noches de fin de semana temblando a nuestro paso. Me acuerdo, compadre, cómo la Gran Avenida se nos abría de piernas en las discotecas, cómo los ingenieros de la Compañía de Cervecerías Unidas se quebraban la cabeza ideando la forma de satisfacer nuestras gargantas.
¿Puedes recordar la liguilla del ochenta, compadrito? Los dos juntos en el estadio, pendejos todavía los dos, pero ahí, en donde todo quemaba con un calor que nadie más conocía, debajo del marcador, vibrando con el penal que el loco Carvallo le atajaba al llorón Carlitos Rivas y luego ese pase largo para el chico Hoffens que corría solo por la derecha dejando atrás a los cogoteros, la pelota que recibía el Sandrino Castec, que apenas la tocaba para el turco Salah y el turco enchufándola'con tuti adentro del arco, con Gato Osbén y todo para adentro, rompiendo la red al minuto ochenta y nueve. La U dos, Cogoteros uno, la U a la Copa Libertadores de América y nosotros más felices que la cresta.
No podía saber entonces que lo que te gustaba a ti no era el sentimiento, la pasión, sino el gustillo a triunfo. No dijiste nada cuando el turco se fue de entrenador al Colo Colo, de a poco comenzaste a abandonar los estadios. Cuando bajamos a segunda, amenazaste incluso con abandonar el equipo.
Lo pasábamos bien, sí, pero al mismo tiempo eras bien traidor, conchetumadre., Te pegabas al televisor viendo la Copa Libertadores, me acuerdo clarísimo: yo salté con el gol de Boca en Buenos Aires y tú ahí, sentado en el asiento, mudo, bebiendo tu cerveza como si te hubiese dolido.
Ya todo estaba claro para entonces, cuando te vi en la calle celebrando el triunfo ante Boca aquí en Santiago. Te pudiste haber ahorrado el discurso. "Necesito un equipo que sepa ser campeón, viejo", dijiste, y entonces pensé que algunos seres humanos pueden llegar a ser más arrastrados que un gusano incluso.
Supe que fuiste al Monumental para la final, te vieron con un mantelito blanco amarrado a un palo, supe que en Plaza Italia saqueaste tiendas de tan raja que estabas. Pero tu sello estaba allí, viejo. Eras un palestino en medio de los milicos judíos, un yanqui rodeado de norvietnamitas.
Llevabas el sello invisible de la U, y por eso rompiste más vidrios que cualquier indio maricón.
Ahora te veo allí a través del lente de acercamiento, en medio de la Garra Blanca, con la cara toda pintada, creyéndose un guerrero mapuche antes de entrar en la batalla contra los españoles. Una cancha de fútbol nos separa y tú no te das cuenta que te observo, ni sospechas que estoy acá. Olvidaste todo el hueveo, el carrete de cuando chicos. Ahora trabajas en una oficina y te descargas en el estadio. Me da risa, necesitas un equipo que sepa ser campeón.
Sale Colo Colo, sale la U. El ruido, los proyectiles y el papel picado inundan el aire y la cancha. Pero hay un sonido que apenas escuchas, que no presientes que es para ti. Hay un proyectil que se te clava en la mitad del pecho y entonces caes en el medio de la Garra Blanca. Sólo entonces recuerdas que a la U nadie la traiciona.
Y, mientras te observo a través de la mira telescópica, veo que del corazón te brota sangre azul.

viernes, 14 de mayo de 2010


El sexo quizás sería mortal, ¿sabes lo que pasa el cuerpo humano durante el sexo ? pupilas dilatadas, arterias contraídas, la temperatura aumenta, el corazón se acelera, la presión por los cielos , la respiración va de rápido a lento, el cerebro dispara impulsos eléctricos hacia ninguna parte y hay secreciones en todas las glándulas, y los musculos se tensan como si levantaran 3 veces el peso de tu cuerpo. Es violento, es feo, trepidante y si Dios no lo hubiese hecho TAN divertido la raza humana hubiese muerto hace siglos.¡Qué suerte! los hombres tienen solo un orgasmo ¿ sabías que las mujeres pueden tener un orgasmo de una hora?


Dra. Allison Cameron
Extracto de "Dr. House" Primera Temporada , Capítulo II

lunes, 5 de abril de 2010

HAY QUE SER REALMENETE IDIOTA PARA..

Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabrasnteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hechomuy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforecente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, yentonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras cono que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderseen la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esamisma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.


JULIO CORTAZAR.

martes, 23 de marzo de 2010

media posibilidad entre mil millones


la real academia define la palabra imposible como algo que no tiene ni facultad, ni medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil que no se funda en una razón prudente. puesto a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. la improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la ética.
que david ganara a goliat era improbable pero sucedió, un afroamericano habitando la casa blanca era improbable, pero sucedió, que los baron rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió, nadal desbancando del número uno a federer, una periodista convertida en princesa, el doce uno contra malta...
el amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables porque lo improbable por definicion es probable, lo que es casi seguro que no pasees que puede pasar y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones que pase, vale la pena intentarlo.

sábado, 27 de febrero de 2010

diez y siete


Es el número natural que sigue al 16 y precede al 18. Es el séptimo número primo, después del 13 y antes del 19, con el cual FORMA UNA PAREJA de números primos gemelos. Es el tercer número primo de Fermat (n=2), después del 5 y antes del 257. Gracias a esta propiedad SE PUEDE CONSTRUIR heptadecágonos con regla y compás. Es el número atómico del cloro. En la tabla periódica, el grupo de este número representa a los halógenos.

En los Estados Unidos, es la edad a la cual se puede donar sangre y unirse al ejército de forma voluntaria, también es la edad a la cual se pueden ver películas calificadas con R sin acompañamiento adulto y adquirir video juegos. En el Reino Unido es la edad a la cual se puede empezar a conducir.

La verdad es un número bastante caótico, que por nada del mundo ha pasado desapercibido, porque no decirlo.. es un número que ha hecho y continúa haciendo historia; en Chile fueron 17 años que gobernó Augusto Pinochet: una desgracia. En Italia es el número de la mala suerte, esto se debe a que en la numeración romana, 17 se escribe XVII, que es un anagrama de VIXI, que significa "he vivido", es decir, "estoy muerto", en latín. Por eso, los edificios italianos no tienen un piso 17, los hoteles no tienen habitación 17 y los aviones de Italia no tienen fila 17. En Francia es el número de la Policia y en todos lados es aceptado escribir "diez y siete ".

Para mi, es el resto de 30 de junio -12 de septiembre - 1 cabeza sin memoria. También, según el diccionario Alemán es una ERNEUERUNG, vale decir : R E N O V A C I O N y restauración de mi vida (adjuntando que todo cambio es para mejor). Según la historia 17 es un número caótico, pero caos, que se entiende como el desorden dentro del orden, es algo que ya no nos asusta, es algo propio de lo nuestro, inherente a nuestra relación de 5 x 17. El sabor y lo llamativo de lo que tenemos lo da lo impredecible, lo inesperado y, por sobre todo, lo que es capaz de rompernos la rutina. No tengo miedo de seguir ampliando nuestro número de aniversario ya que en cuestión no es finito en algún aspecto. Este es nuestro número, tiene historia, resistencia, complejidad y a la vez sutileza en todos sus aspectos, es delicado, es intrascendente y por sobre todo es un roble frente a todo y todos.No quiere decir que le importancia a un número, las fechas sólo son fechas, el amor se construye a diario y no en los calendarios, pero 17 nos comprometió y añadió una serie de emociones, experiencias y actitudes.

Somos un número complejo, trascendente, infinito, real, racional, positivo, entero, compuesto y sobre todo natural. A todo esto somos también un número impar, para mi no es 17, es 1 .. así somos un entero & esto es algo único.

Tienes como un número a mi corazón.