lunes, 27 de julio de 2009

ME-MORIA

- tienes la cabeza fatal... se te olvidan las cosas.
- claro. una vez di mi memoria a cambio de un rato de lucidez y el derecho a no pensar en tí un ratito.
- pero... la memoria, la memoria es muy valiosa, no puedes ir cambiándola por ahí al primero que te encuentras.
- si que puedo, de hecho, lo hago cada vez que me vuelve, porque la muy puta, siempre llama a mi cabeza.
- pero, para, no puedes hacer eso, no puedes desecharla así como así.
- claro que puedo, con el corazón hice lo mismo. lo desalojé. bueno, también esque me lo pusiste muy fácil, y ahora solo tiene la inútil función de latir. nada más. y haré lo mismo con la memoria, si puedo.
- ¿por qué tanto odio a tu memoria?
- ¿qué por qué? porque si no, lo que hago cada día, cada minuto, es recordarme contigo. tus besos, tus abrazos, tus arañazos, los pelos de punta que se me ponían y por desgracia se me ponen, cuando te veía/veo. los mismos pelos de punta que se me ponían cada vez que me decías que me querías y que, gracias a mí, habias conocido lo que era amar a alguien. también recuerdo a mi estómago, que me daba vuelcos cuando era yo el que reconocía que sin tí, tampoco hubiera conocido la mierda esta del amor. cuando dormí contigo la primera vez y las millones de veces que lo hice después. el olor -ese que tanto me gustaba al llegar a mi cama y que oliese a tí-. los cigarrillos de después. el no tener ceniceros y echar la ceniza donde primero pillábamos. Los te necesito, no importa y te quieros. las ausencias. las llamadas y los mensajes, junto con la inmediata podredumbre de mi sangre por ello. los incontrolables celos. las noches sin dormir. la despedida. los ojos rojos de llorar y fumar y los nudillos más rojos aun, de golpear paredes. el exagerado dinero que me gasté en tabaco y en pastillas para la tos. y en pastillas para dormir, también. los 'me sigo viendo contigo, no me separaré de tí, y más te quieros', seguidos de un largo etc. las demás despedidas (siempre hay más de una). el tirar la toalla. el comprenderlo. el asimilarlo. el abrir los ojos. el se acabó.

y quiero perder la memoria porque al recordar todo esto, siento unas incontrolables ganas de fumar un cigarro tras otro y a mis pulmones si que los aprecio un poquito más que al corazón y a la memoria.