
cuando te sientes herido procuras crear una coraza alrededor de ti que impide a los demás intentar, si quiera, acercarse. aprendes a valorar tu soledad y a aprovechar la compañía de aquellos que siempre están a tu lado, mientras te niegas dejar a una nueva persona entrar a formar parte de tu vida. pasa el tiempo y poco a poco detectas algunos huecos en tu coraza aunque todavía son demasiado pequeños como para que alguien quepa por ellos. de repente, un día, te descubres sonriendo y te niegas a ti misma que ese gesto se deba a un intruso que consiguió colarse en tu espacio.te aterra pensar que alguien haya conseguido traspasar tu infranqueable muro, en ocasiones incluso piensas en expulsarlo y volver a cerrar el hueco por el que pasó. pero resulta que el tiempo pasa, tus heridas han ido sanado y además, ese que irrumpió en tu espacio, no solo fue capaz de traspasar la coraza sino de convencerte- luchando a capa y espada- para que le dejases quedarse. para ti no es fácil superar tu guerra interna entre el si y el no; pero para él tampoco está siendo un camino de rosas.. que difícil debe ser que te juzguen por algo que tú no has hecho, que te señalen por un error que otro, antes que tú (yo), cometió; pero como se suele decir “el tiempo pone a cada uno en su lugar” y poco a poco quien un día consiguió colarse en tu espacio ahora, a base de paciencia, se gana su hueco..
enrealidad siempre supe que existía esa coraza en mi interior.. lo nuevo fue aceptarlo, ya que no me podía negar aquella sonrisa que brotaba "sin razón aparente". GRACIAS.